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Apuesta al verde por triplicado con los Green Dial Service

Apuesta al verde por triplicado con los Green Dial Service

 

Negras, blancas, marrones o azules, las esferas de Panerai resultan inconfundibles bajo cualquier color. Basadas en los modelos históricos creados entre los años 30 y 50, los diseños actuales siguen reflejando todo el ADN heredado de su génesis junto a la Marina Militare italiana: simplicidad, legibilidad y pureza de líneas. Precisamente, son las tres cajas históricas de Panerai, la Radiomir, Radiomir 1940 y Luminor 1950, las elegidas para recibir el color menos utilizado hasta ahora por la firma de Neuchâtel, el verde, implementado únicamente en dos guardatiempos  junto a una caja de bronce: los Luminor Submersible 1950 PAM382 y PAM507.

Radiomir 1940 3 Days Acciaio Green Dial- 47 mm – PAM736

Esta inesperada noticia toma más peso si tenemos en cuenta que son tres las nuevas referencias y ninguna de ellas repite con el bronce como material de su caja, sino que recurren al titanio y acero. Personalmente, la atractiva combinación entre este verde, que podríamos adjetivarlo como “verde militar”, y el tono gris metálico no me resulta nueva en Panerai. No, no os habéis perdido nada, simplemente es que mi Luminor PAM390 de acero lleva, desde hace muuuchos meses, una comodísima correa de tela verde (OEM, of course). A pesar de ello, es innegable que el hecho de implementar el color en la esfera resulta mucho más llamativo que vestirlo en una accesoria correa.

Panerai Radiomir 8 Days Titanio Green Dial - 45mm - PAM735

Panerai Radiomir 8 Days Titanio Green Dial – 45mm – PAM735

Las características comunes entre los tres relojes se reducen a las esferas: color verde, manecillas doradas, índices luminiscentes en beige y correas de cuero marrón. Respecto a sus cajas, mientras la del Radiomir 1940 de 47 mm es de acero pulido, las del Radiomir y Luminor 1950 son de titanio satinado, con un diámetro de 45 y 44 mm respectivamente. Todas ellas tienen una hermeticidad más que correcta: 10 bar (100 metros).

Si el diseño de los tres modelos sigue un claro patrón, no podemos decir lo mismo respecto a sus calibres, los tres diferentes aunque, eso sí, todos de remonte manual. El más “sencillo” de los tres es el P.3000 del Radiomir 1940 3 Days Acciaio 47 mm (PAM736), un mecanismo con 3 días de marcha gracias a sus dos barriletes. La ventana de fecha a las 3 horas y el pequeño segundero a las 9 horas acompañan a los únicos numerales ubicados a las 12 y 6 horas, complementados a su vez por índices de tipo bastón.

Radiomir 1940 3 Days Acciaio Green Dial- 47 mm - PAM736

Radiomir 1940 3 Days Acciaio Green Dial- 47 mm – PAM736

El siguiente en la escala en cuanto a valor y prestaciones es el calibre P.2002 que late en el interior del Radiomir 8 Days Titanio (PAM735). Vale la pena recordar que este mecanismo es el primer calibre nacido en la manufactura que Panerai inauguró en Neuchâtel en 2002. Su principal atributo es la espectacular cifra que alcanza su reserva de marcha, unos 8 días que homenajean los 8 giorni del icónico calibre Angelus SF240 que montaban algunos de los modelos históricos de Panerai (en este artículo podéis leer más sobre los calibres históricos de Panerai).
Su caja almohadillada acoge una esfera muy similar a la anterior con las salvedades de la lupa sobre la ventana de fecha para magnificar su lectura (punto en contra: lo siento, no me gusta este elemento en los Panerai), y de la leyenda 8 DAYS sobre las 6 horas (punto a favor: ayuda a equilibrar la esfera).

Panerai Radiomir 8 Days Titanio Green Dial - 45mm - PAM735

Panerai Radiomir 8 Days Titanio Green Dial – 45mm – PAM735

Por último, el Luminor 1950 recibe el mecanismo más complicado de esta tríada, el P.2004. Además de ser un cronógrafo monopulsante con rueda de pilares dispone de función GMT y de indicador lineal de reserva de marcha. Como vemos, el Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT (PAM737) es todo un compendio técnico y funcional, aunque yo, seguramente guiado por la mayor utilidad diaria de su función de fecha y por el diseño simple más cercano a la historia de Panerai, me quedo con los Radiomir y Radiomir 1940.

Panerai Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT Green Dial - 44 mm - PAM737

Panerai Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT Green Dial – 44 mm – PAM737

Respecto a los precios, éstos reflejan claramente las prestaciones de sus respectivos calibres. El Radiomir 1940 3 Days Acciaio 47 mm (PAM736) cuesta 8.900 €, seguido por los 11.800 € del Radiomir 8 Days Titanio (PAM735). A mucha distancia queda el Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT (PAM737) y sus 17.600 €.

Panerai Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT Green Dial - 44 mm - PAM737

Panerai Luminor 1950 Chrono Monopulsante 8 Days GMT Green Dial – 44 mm – PAM737

 

apuesta al verde por triplicado con los Green Dial Service por Service Argentina

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Vacheron Constantin Patrimony Collection Excellence Platine Argentina

Vacheron Constantin Patrimony Collection Excellence Platine Argentina

 

El Patrimony Collection Excellence Platine de Vacheron Constantin es el nuevo miembro de una saga que parecía haberse extinguido; la de los Excellence Platinum. Para encontrar las últimas ediciones de esta saga, iniciada en el 2006, tenemos que remontarnos más de tres años atrás, cuando Vacheron presentó el Malte Tourbillon Excellence Platinum del 2014 y también el Traditionnelle Date-Jour et Réserve de Marche del mismo año, sucesores del Patrimony Traditionnelle tourbillon 14 jours del 2013.

Los que nos leéis habitualmente ya conocéis en que consiste la saga Excellence Platinum de Vacheron Constantin, pero nunca está de más recordarlo. Como su nombre indica, se trata de ediciones especiales de relojes ya existentes en el catálogo regular de la firma ginebrina, con la peculiaridad de que su caja y la base de su esfera están realizadas en platino, el más valiosos de los metales preciosos, un honor que debe compartir con el Paladio que pertenece a la misma familia. La segunda característica es que se emite en edición limitada, aunque el número de unidades varía en función de cada edición y que en el caso de este Patrimony Collection Excellence Platine serán 150.

A diferencia de las tres últimas ediciones mencionadas en el anterior párrafo, esta vez recurre a un reloj sin complicaciones como es el Patrimony de carga manual, que en busca de la máxima simplicidad y nitidez de esfera se limita a indicarnos las horas, los minutos y los segundos mediante un pequeño contador ubicado a las 6 horas.

Lo que puede resultar chocante es que este mismo modelo con caja de platino ya existe en el catálogo regular de Vacheron Constantin, del que se diferencia por su esfera plateada en lugar de gris y por la aguja segundera de color azul. Por tanto, la denominación de Excellence Platine pierde parcialmente su exclusividad, y debe circunscribirse únicamente al material utilizado en la esfera.

Como en el resto de las anteriores ediciones Excellence Platine, las características técnicas de este Tradition son idénticas a las del modelo de producción regular, incluidas las dimensiones físicas de su caja, que en este caso son de 42 milímetros de diámetro. Aquí debo incidir en que a mi parecer es un tamaño excesivo para este tipo de reloj, que desprende ante todo la elegancia y la discreción. Si me obligaran a buscar un “pero” a mi Vacheron Patrimony Automático sería precisamente su diámetro de 40 mm, que dado su mínimo bisel aparenta visualmente un tamaño mucho mayor. Dado que la geometría de la caja de este Patrimony de carga manual es la misma, el efecto se intensifica, lo que puede representar un problema para personas que privilegien la discreción y cuya muñeca no sea muy poderosa.

Dejando de lado el tema dimensional, y hablando en términos relativos, este Patrimony Collection Excellence Platine es una gran oportunidad para los amantes de la Alta Relojería que busquen un reloj elegante y exclusivo, ya que al contrario que en ediciones anteriores, para adquirirlo no tendrán que pagar el plus que implica cualquier complicación adicional en este nivel de relojería.

 

Vacheron Constantin Patrimony Collection Excellence Platine Argentina por Service Argentina

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Chopard Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919 Only Watch 2017 Argentina

Chopard Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919 Only Watch 2017 Argentina

 

En su sexta participación en la subasta Only Watch, Chopard se ha decantado por ceder una versión de su último reloj presentado, el Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919, cuyo análisis podéis leer en este artículo publicado hace tres semanas. Esta pieza única, caracterizada por implementar un movimiento de alta frecuencia, ha sido creada especialmente para Only Watch y rinde homenaje a un piloto excepcional y embajador de la marca: Jacky Ickx.

Como suele ser habitual, las modificaciones introducidas para individualizarlo afectan únicamente a su estética, y en esta ocasión, Chopard ha creado un reloj que mejora el ya de por sí espectacular look deportivo del Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919. Si éste último recubría su caja de titanio con PVD negro, el Only Watch prescinde de él para presentar un acabado micropulido que le supone una mejora evidente en cuanto a su polivalencia. Pero tan decisiva es esta elección como el hecho de recurrir a una preciosa esfera azul mate en vez de negra, acompañada a su vez por una correa racing perforada de cuero azul con la que conforma un conjunto perfecto.

Chopard Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919 Only Watch 2017 - 4

Además de estas dos principales diferencias, el Only Watch adopta un doble anillo decorativo en la escala de segundos del realce perimetral, y recupera la firma de Jacky Ickx, visible a las 6h, junto a su número fetiche: el « 20 », el número del Porsche 936 con el que el campeón ganó las 24h de Le Mans en 1976. No podía faltar tampoco la referencia a la subasta Only Watch, cuyo logo encontranos grabado sobre su fondo de zafiro. Del mismo modo, el color azul de la esfera no ha sido elegido únicamente por su estética, sino también por su especial significado ligado al piloto: es el color mítico de su casco.

Chopard Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919 Only Watch 2017 - 3

Su caja de 45 mm de diámetro y 12,50 mm de grosor alberga el espléndido calibre Chopard 01.11-M, un movimiento automático manufacturado en las instalaciones de Fleurier Ebauches que dispone del certificado COSC. Este mecanismo muestra las funciones de horas, minutos, segundero central, fecha a las 3 horas y reserva de marcha a las 9 horas, todo ello bajo una reserva de marcha de 60 horas mientras late a una elevadísima frecuencia de 8 Hz (57.600 alternancias por hora), además de estar dotado de un escape de silicio. La ventaja que implica esa frecuencia, que duplica a las actualmente habituales 28.800 alternancias por hora (4 Hz), es una sensible mejoría de las propiedades cronométricas de un calibre, concretamente en cuando a la marcha y la estabilidad se refiere, ya que un número de alternancias más elevado implica una menor sensibilidad a las perturbaciones.

 

Chopard Superfast 8 Hz Power Control Porsche 919 Only Watch 2017 Argentina por Service Argentina

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Chronomètre Ferdinand Berthoud FB 1.3 Argentina

Chronomètre Ferdinand Berthoud FB 1.3 Argentina

 

No por esperado es menos excitante: Chronométrie Ferdinand Berthoud termina de publicar el nuevo Chronomètre Ferdinand Berthoud FB 1.3, la versión en platino de uno de los relojes más sorprendentes conformados en el presente siglo XXI, el Ferdinand Berthoud FB 1.1, que tuvo el reconocimiento de ser premiado en 2016 con la Aguja de Oro del Enorme Premio de Relojería de Ginebra. Producido en una serie limitada y numerada de 50 ejemplares, el Chronomètre Ferdinand Berthoud FB 1.3 fué anunciado en la boutique de Ginebra de Les Ambassadeurs, donde Karl-Friedrich Scheufele, Presidente de Chronométrie Ferdinand Berthoud, logró distribución a Joachim Ziegler (CEO de Les Ambassadeurs) del primer FB 1.3 nativo de los talleres de la manufactura en Fleurier.

 

 

KF Scheufele entregando el FB 1.3 Nº1 a Joachim Ziegler, director ejecutivo de Les Ambassadeurs

La caja del Ferdinand Berthoud FB 1.3 mantiene la inconfundible geometría octogonal

Fabricada en platino, la caja de 44 mm del Chronomètre FB 1.3 mantiene las inconfundibles líneas octogonales de sus predecesores FB 1.1 y 1.2, completados en oro gris y en oro rosa respectivamente. Así, el cilindro central que tiene dentro el movimiento recibe ámbas piezas laterales que le confieren esta especial geometría  inspirada en la forma de un cronómetro marino, así como se puede observar cuando está dentro de su caja y se mira desde arriba. Desde los flancos se abren los 4 ojos de buey que aceptan contemplar, lateralmente, el increíble calibre FB-T.FC y su sistema de transmisión huso-cadena.

 

De un diámetro generoso, la corona atornillada de platino tiene engastado un medallón de cerámica gris con el logo de la firma, y se remata con un estriado cruzado que afirma un óptimo agarre a lo largo de su manipulación. Por su parte, el cristal de zafiro abombado que asegura la esfera se complementa con el fondo atornillado, también en zafiro, que nos da una impecable visión de todo la área del movimiento.

 

La esfera en alpaca es la más lindo de las tres versiones

Más allá de que la caja podríamos llegar a confundirla con la de oro gris del FB 1.1, la esfera en cambio no proporciona lugar a equívocos: realizada en alpaca, su imagen se aleja bastante del gris rutenio o del negro de los FB 1.1 y 1.2. Además debemos agregarle que el color negro reemplaza al blanco en la enorme subesfera horaria y el anillo de zafiro perimetral que tiene dentro la escala de segundos , un cambio según mi opinión muy acertado que consigue unir a la perfección con la alpaca de la esfera: en mi opinión, el Chronomètre FB 1.3 muestra la esfera más interesante de las tres ediciones.

 

El color negro también está en la estilizada segundera central, en la flecha indicadora del nivel de reserva de marcha situado a las 9 horas y en los bordes achaflanados de las aberturas de la esfera, asi sea la del indicio de reserva de marcha o la que nos facilita contemplar la rueda de arrastre de la jaula del tourbillon y la rueda del segundero central, las dos idénticas y coaxiales, rotando todas ellas en sentido opuesto al de la otra y sujetadas por sus propios puentes curvos.
Un pequeño aspecto que me gustaría poner énfasis en la esfera del FB 1.3 es que, gracias a que el indicio de la reserva de marcha también es de alpaca, éste queda más que viene dentro en la esfera en relación a los FB 1.1 y 1.2,  donde su más grande contraste con las esferas rutenio o negra supone que visualmente tenga más grande peso.

Colocando la esfera sobre el movimientoAcomodando la manecilla de segundos

 

Verificación de las agujasEncajado

 

Chronomètre Ferdinand Berthoud FB 1.3 Argentina por Service Argentina

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La mejor cosecha de Chopard en clave “tonneau” Argentina

La mejor cosecha de Chopard en clave “tonneau” Argentina

 

Todos conocemos la afición de Karl-Friedrich Scheufele por los coches y las carreras clasicas, no en vano Chopard es el primordial patrocinador de la extraordinaria Mille Miglia italiana desde 1988 y da toda una colección de relojes dedicada al automovilismo, la Classic Racing y sus Mille Miglia, Superfast y Grand Prix de Monaco Historique. Pero más anónima es su pasión por el planeta del vino, y para rendirle homenaje Chopard lanza el L.U.C Heritage Grand Cru, un reloj caracterizado por la forma tonneau de su caja acompañada por una elegantísima esfera inspirada en los relojes de bolsillo que en su época fabricaba Louis-Ulysse Chopard. Se reúnen así ámbas máximas expresiones de calidad de los dos ámbitos: los vinos de Burdeos con los Grand Cru, y la Alta Relojería con los L.U.C de Chopard. El resultado no podía ser mejor.

 

La pasión por el vino de Karl-Friedrich Scheufele

Fue en 1996, raramente el mismo año en que inauguró la manufactura L.U.C de Chopard en Fleurier, Karl-Friedrich Scheufele creó  en Ginebra la Galerie des Arts du Vin, un comercio de vinos especializado en los especiales Grands Crus Classés de Burdeos. Tres años más tarde, en 1999, compró una pequeña tienda ginebrina, Le Caveau de Bacchus, que trasladó más adelante hasta su de hoy ubicación en  Cours de Rive 5. A ella se le unió una segunda tienda en Lausanne, en este momento clausurada, y después en Gstaad. En marzo de 2015, Le Caveau de Bacchus abrió un nuevo espacio en Gland. En estos espacios se ofrece una selección de vinos asesorados por profesionales sommeliers. De hecho, la mayoría de los empleados del Caveau de Bacchus han ganado varios premios, introduciendo el Mejor Sommelier de Suiza para dos de ellos.

 

Karl-Friedrich Scheufele

No contento con ello, Karl-Friedrich Scheufele, adjuntado con su mujer Christine, adquirieron el Château Monestier La Tour en enero de 2012, una considerable finca vitivinícola de la región de Bergerac, a veinte kilómetros de esa localidad, a través de la Galerie des Arts du Vin con origen en Ginebra. La finca comprende más de 100 hectáreas, introduciendo 30 hectáreas de viñedos de la denominación Bergerac, Côtes de Bergerac y Saussignac. que generan cerca de unas 180.000 botellas al año de las cuales el 35% son blancos.

Grand Cru

Vamos por el nombre: según el diccionario Larousse la palabra cru significa lote considerado desde el criterio de las calidades particulares que derivan de él. Otra definición geográfica del cru: región en la cual el grupo de productos muestra letras y números autenticos recurrentes, distintos a los de los terrenos vecinos. Así ya que, con el término Grand Cru se se refiere a un criterio que evoca a una parcela o finca donde se elaboran vinos excepcionales por medio de un increíble terroir y al buen llevar a cabo del viticultor. Ese criterio es muy semejante al que tiene relación el término Vino de Pago, que pone el acento en la singularidad de los viñedos y la calidad en las elaboraciones. En este sentido, la asociación Enormes Pagos de España ten en cuenta que el ingrediente primordial para que un Vino de Pago sea proclamado como tal es que sean vinos que representen fielmente el terruño del que proceden y la pasión por el trabajo bien hecho de sus autores.

 

Château Monestier La Tour

Pero ¿de dónde viene ese término?. Para la Exposición Universal de París de 1855, el emperador Napoleón III pidió un sistema clasificación de los especiales vinos de Burdeos surgió con fundamento de la Exposición Universal de París del año 1855. El resultado fue la Clasificación Oficial del Vino de Burdeos de 1855, una lista de los especiales vinos, catalogados los Grand Crus Classés. Con numerosos una cantidad enorme de diferentes châteaux produciendo sus propios vinos en Burdeos, ser clasificado significaba llevar una marca de enorme prestigio. Dentro de la lista de Grand Cru Classé los vinos fueron aún más categorizados y colocados en una de cinco divisiones. Los especiales vinos tuvieron la categoría más alta: primer cru; sólo 4 vinos, Château Latour, Château Lafite Rothschild, Château Margaux y Château Haut-Brion fueron merecedores de esta distinción. De los 61 enormes vinos clasificados, todos salvo uno venían de la región de Médoc. La excepción fue el primer Cru Château Haut-Brion, elaborado en Graves.  Es exactamente este último uno de los favoritos de Karl-Friedrich Scheufele.

Chopard L.U.C Heritage Grand Cru

En un diseño excepcional dentro de Chopard, la caja de oro rosa del L.U.C Heritage Grand Cru retoma la forma de tonel del L.U.C XP Tonneau lanzado en 2001, aunque variando tanto sus dimensiones como su relación entre ellas; si el XP era más “alargado” y cuadrado por medio de sus medidas de 40 x 37 mm, el Heritage Grand Cru es inapreciablemente más ancho que prominente en sus cotas máximas: 38,5 x 38,8 mm. Esta cuadratura le confieren un look más contundente y masculino, aunque la contención de estas medidas unidas a su poco espesor de 7,74 mm lo convierten en un reloj increíblemente lindo y cómodo de llevar. Acorde a ello, se distribución con una correa de cocodrilo marrón con hebilla de oro rosa.

 

La carrura curvada de la caja exhibe el recurrente cepillado vertical de los L.U.C, en tanto que el bisel y el angosto marco de adentro están pulidos. A través del cristal de zafiro antirreflectante abovedado se nos muestra una esfera que mantiene los códigos estéticos de la colección Heritage, y en especial los del L.U.C 1963 anunciado hace 4 años (leer en este artículo). Sobre un fondo esmaltado blanco de tipo porcelana se disponen los 12 números romanos pintados en negro (me sigue encantando la tradición relojera del IIII en vez del normativo IV).  La región central de la esfera tiene dentro una minimalista escala minutera chemin de fer que, sin importar ser un clásico, muestra un pequeño aspecto que la moderniza: observad que los índices de minutos no alcanzan las líneas que la delimitan, sino que flotan dentro de ella.

 

El punto crítico de la esfera es a las seis horas, donde se juntan la minutera con la ventana de fecha y el pequeño segundero. Lo que así dicho se ve un revoltillo, Chopard lo ha arreglado a la perfección debido al minimalismo de todos estos elementos y al acierto de que la via férrea no intersecciones con el pequeño segundero. Puede parecer una tontería, pero ayuda decisivamente a “airear” esta región.
Tal como cabe aguardar en un Chopard L.U.C  las manecillas doradas de horas y minutos son de tipo dauphine-fusée, cuyo facetado contribuye a que su legibilidad sea increíble sea cual sea el ángulo desde el que veamos la esfera. El pequeño segundero tiene dentro una pequeña manecilla, también dauphine pero no fusée, que bate la vía férrea de la escala de 60 segundos. En ella se disponen en color rojo los incrementos de 15, 45 y 60 que, sin importar no dar ningún provecho a la lectura de la indicación, me resultan especialmente atractivos. Tengamos en cuenta que toda la colección Heritage (excepto el L.U.C 1963 Tourbillon) tiene algún elemento en rojo.

 

Tan atrayente como la esfera es la visión que da la posterior a través del cristal de zafiro que la cierra: el nuevo calibre L.U.C 97.01-L, un mecanismo automático que se ajusta a la forma tonneau de la caja por medio de sus medidas de 28,15 x 27,60 mm y 3,3 mm de espesor. El excepcional nivel de sus acabados (pulidos, perlados, biselados y côtes de Genève) lo hacen merecedor del respetado Punzón de Ginebra que, debemos recordar, también valida puntos técnicos como la hermeticidad, precisión o reserva de marcha. En el contexto de la posterior hace aparición grabada la colección a la que forma parte, Heritage.

 

Según dice la firma en la publicación oficial facilitada, “el L.U.C Heritage Grand Cru es el único reloj tonneau con un movimiento automático“. Bien, aquí cabría puntualizar que faltaría añadir “alimentado por micro-rotor“, dado que sin esta coletilla la afirmación no es del todo cierta: un caso de muestra de esto es el Richard Mille RM 67-01 Automatic Plus Flat y su calibre automático tonneau CRMA6, aunque su carga se transporta a cabo por medio de un rotor central. En el Grand Cru, el micro-rotor carga los dos barriletes situados en paralelo del sistema Twin para sugerir una increíble reserva de marcha de 65 horas.
Además del punzón de Ginebra, el calibre L.U.C 97.01-L muestra, como todos los relojes de la colección L.U.C,  el certificado COSC que lo hacen acreedor de ser definido como cronómetro, de la misma forma que se dan a conocer en la esfera bajo el nombre de Chopard: Chronometer.

 

Calibre L.U.C 97.01-L

Tremendamente lindo y interesante, el Chopard LUC Heritage Grand Cru es un reloj que se muestra como una extraña avis por su caja y calibre de geometría tonneau. Afortunadamente observamos que no tiene que ver con una edición limitada, algo que era de aguardar visto el colosal esfuerzo en I+D que piensa manufacturar un nuevo mecanismo de manera. Así ya que, no sería extraño que el L.U.C Heritage Grand Cru sea el primero de una exclusiva hornada de Chopard L.U.C tonneau. Indudablemente la mayoría no implementarán el mismo calibre L.U.C 97.01-L con el Punzón de Ginebra, que será guardado para oportunidades particulares o diferentes ediciones de este mismo en oro blanco o platino, pero sí estarán basados en él. Con el número de referencia 162296-5001, su precio es de 22.300 CHF, unos 19.600 €.
Más información en Chopard.es

 

La mejor cosecha de Chopard en clave “tonneau” Argentina por Service Argentina

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Un vuelo rasante hacia los años 30 by LONGINES

Vuelo rasante hacia los años 30 by ServicioTecnico.com

 

La firma de Saint Imier nos muestra una exclusiva referencia Heritage que recupera la estética de los relojes de aviador de los años 30, el Longines Avigation BigEye, caracterizado, además de por su inigualable legibilidad, por los dos enormes pulsadores cronográficos y un totalizador de minutos sobredimensionado.

Longines y la aeronáutica

La relación de Longines con el planeta de la aviación se remonta 100 años atrás; ya en 1919, la marca es nombrada proveedor oficial de la Federación Aeronáutica Internacional debido al avance de instrumentos de navegación de enorme precisión y de alta fiabilidad, cronometrando los récords revueltos por estos aventureros de los cielos, en especial a través del Director de Longines en USA, John P. V. Heinmuller. Ocho años más tarde, en 1927, el Comandante P. Van Horn Weems de la Armada estadounidense lleva a cabo el “Weems System of Navigation”, una sucesión de aparatos de navegación desde los cuales, con Longines, elabora un reloj de disco rotativo que facilita al usuario concordar la aguja de los segundos con una señal GMT, fundamental para la navegación: el Longines Weems Second-Setting Watch. En 1935 se registra una patente para este reloj.

 

Charles Lindbergh

También en 1927 sucedió una de las hazañas más destacables en la narración de la aeronáutica: Charles A. Lindbergh al atravesar el Atlántico Norte desde Nueva York hasta París, en solitario y sin escalas, pilotando su avión Spirit of Saint Louis. Lindbergh ideó un instrumento de navegación cuya realización le confía a Longines. Usado adjuntado con un sextante y un almanaque náutico, el reloj Lindbergh de Ángulo Horario, apoyado en el modelo Weems desarrollado en 1927, facilitó a los aviadores el cálculo de la longitud que, adjuntado con la latitud, les ofrecía su situación geográfica precisa.

Longines Avigation BigEye

Como correspondía al hecho de ser considerado un instrumento, la caja de la referencia original se encontraba fabricada en acero, el mismo material usado en esta reedición. Con 41 mm de diámetro, su acabado satinado general se complementa con un angosto bisel pulido, aunque ésta no es su primordial singularidad, una definición reservada para los sobredimensionados pulsadores cronográficos localizados en la carrura derecha a las 2 y 4 horas. Más “altos” que los comunes pulsadores, tenían la función de hacer más simple su uso a los pilotos inclusive si llevaban los gruesos guantes de piel para evadir el frío en altura.

 

Manteniendo la geometría abombada vintage, la esfera se nos enseña a través de un fuerte cristal de zafiro con régimen antirreflectante que se complementa con una posterior ciega grabada y una correa de piel envejecida de color marrón. El único “pero” se lo pongo a la hermeticidad, unos 3 bares (30 metros) que resultan un poco pocos en caso de querer usarlo en medio acuático.

 

Bajo una simple minutera perimetral, la esfera de fondo negro muestra numerales arábigos en las posiciones horarias, todos ellos recubiertos con Super-Luminova, precisamente dominados por las tres subesferas: pequeño segundero a las 9, totalizador de 12 horas a las 6, y totalizador de 30 minutos a las 3 horas. Exactamente, es este último elemento el que más nos llama la atención del reloj por su enorme tamaño, un 20% mayor a los otros dos, y es el que le otorga nombre: BigEye. Puede gustar o no, pero lo que no podéis denegar es que le adjudica una asimetría muy especial a la vez que discreta que lo distinguen de la multitud de referencias con características estéticas semejantes que logramos hallar en el mercado.

 

En el interior del Longines Avigation BigEye late el en la actualidad mejor mecanismo de Longines, el  calibre automático L688.2 (ETA A08.L01), un cronógrafo de rueda de pilares y embrague vertical con piñón oscilante. Con un diámetro de 13¼ líneas, vibra a 28’800 alternancias por hora y tiene una reserva de marcha de 54 horas.

 

Calibre L688-2

 

Vuelo rasante hacia los años 30 por Service Argentina

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CHOPARD: la perfección de la elegancia clásica

La perfección de la distinción clásica

 

Si hace unos días les descubríamos el inesperado L.U.C Heritage Grand Cru, hoy es el momento de comunicaros una increíble y extensamente esperada noticia: la publicación de los recientes Chopard L.U.C XPS, una necesaria evolución que esperábamos con ansia y que ha implicado su puesta al día estética por medio de la adopción de los códigos clásicos de los L.U.C. El resultado es simplemente especial, progresando en todos y todos los elementos externos sobre los que Chopard ha actuado: caja, esfera, índices y manecillas.
Además, Chopard no lo hizo a medias tintas, sino que decidió publicar 4 distinguidos ediciones, bien diferenciadas por sus tres calibres combinados con diferentes esferas y materiales, que se ajustan a todos los deseos y bolsillos: desde el lujoso platino hasta la versión más accedible en acero, pasando por ámbas referencias en oro rosa y gris.

 

Chopard L.U.C XPS – oro rosa

El primer L.U.C XP de Chopard, la variante inicial sin pequeño segundero del XPS, fue publicado en 2006 con unas características idénticas a las actuales: caja ultra fina, lindo esfera minimalista y un calibre automático con micro-rotor. Siguiendo su estela, el nuevo L.U.C XPS da una caja de 40 mm de diámetro y contenido espesor de 7,20 mm que lo convierten en un reloj tremendamente entregado y muy cómodo de llevar, esta última una virtud que inclusive optimización ya que sus asas se han afinado y suavizado sutilmente. De igual modo, la carrura implementa un satinado vertical que contrasta con el pulido del bisel y la cara superior de las asas.

 

Chopard L.U.C XPS – oro gris

Pero es en la esfera donde los cambios resultan más visibles, adaptando algunos de las noticias que exhibía el L.U.C XPS 1860 Edition lanzado el año pasado. Mientras la versión en acero exhibe un dial blanco graneado, en las de oro gris y rosa son negra y plateada respectivamente, las dos con decoración rayos de sol. El mismo acabado es el que luce la esfera azul que implementa el L.U.C XPS de platino, para mí la preferible combinación viable.
Los sencillos índices rectangulares horarios de los anteriores XPS son sustituidos por flechas facetadas y con volumen, a los que se suma el número 12 y el cambio del clásico diseño de las manecillas dauphine al más exclusivo dauphine-fusée que forma parte del diseño de la colección de hoy L.U.C. Por último, el pequeño segundero cobra más importancia, tanto por recurrir a una manecilla más grande y facetada, como por exhibir un marcado perímetro circular del que antes carecía. Para remarcar la precisión de sus calibres certificados con el COSC, todas las ediciones del L.U.C XPS exhiben la denominación “Chronometer” bajo el logo de Chopard.

 

Chopard L.U.C XPS – platino

De la misma forma que se ajusta a sus orígenes, los L.U.C XPS implementan movimientos de carga automática por medio de micro-rotor y muestran una reserva de marcha de entre 58 y 65 horas por medio de su tecnología Twin de dos barriletes, algo verdaderamente increíble si poseemos presente el achicado espacio disponible: su espesor es de sólo 3,30 mm.
Los tres calibres usados son los L.U.C 96.50-L para el modelo en acero, el L.U.C 96.12-L para las ediciones en oro, y el L.U.C 96.01-L para el espectacular platino. Exactamente, el L.U.C 96.01-L tiene el honor de ser el primer calibre nativo de la manufactura Chopard de Fleurier en 1996,  cuya calidad viene avalada por el respetado Punzón de Ginebra. De él derivan los otros dos mecanismos. El L.U.C 96.12-L es prácticamente idéntico a fácil vista, pero un elemento que los distingue rápidamente es que no dispone del sistema micro regulador de cuello de cisne, uno de los requisitos técnicos necesarios para elegir al Punzón de Ginebra que sí podemos encontrar en el L.U.C 96.01-L. En cambio, el L.U.C 96.50-L prescinde también de su rotor de oro y de su arquitectura, lo que le comporta que pierde una pequeña parte de la reserva de marcha que ostentan sus “hermanos mayores”, quedándose en unas también magníficas 58 horas. Evidentemente, estos cambios se hacen para mejorar y reducir el coste del mecanismo, lo que unido al uso del acero en la caja y al más sencillo acabado de la esfera, consigue poder prestar una altísima calidad a un precio más que razonable.

Calibre L.U.C 96.50-LCalibre L.U.C 96.12-LCalibre L.U.C 96.01-L

 

También cabe resaltar que la versión en platino y la de acero implementan la útil función de fecha por medio de una discreta ventanilla localizada a las 3 horas, una complicación que ya implementaban dos ediciones destacables, los L.U.C XPS Poiçon de Genève 125 Anniversary Edition y L.U.C XPS Poiçon de Genève. El contenido tamaño de la ventana con la correcta decisión de que el disco de fecha muestre el mismo color de la esfera (blanco o azul) resultan decisivos para que esta indicación se integre muy bien en la esfera. A eso que no le acercamiento mucha explicación es a la decisión de Chopard de no equipar esa complicación en los dos L.U.C XPS con caja de oro, salvo que desee abrir el abanico de opciones al cliente ofreciendo referencias con y sin fecha. Si este fuera el fundamento tampoco lo veo muy lógico, puesto que las tres configuraciones juegan ligas de precio muy diferentes.

Chopard L.U.C XPS – aceroChopard L.U.C XPS – oro rosa

 

Chopard L.U.C XPS – oro grisChopard L.U.C XPS – platino

 

La versión en acero (ref.168591-3001) se sitúa en 7.900 CHF, en tanto que las de oro rosa (ref.161948-5001) y gris (ref.161948-1001) suben hasta los 15.160 €. El platino (ref.161946-9001) en cambio se aleja a 24.600 CHF. Al cambio de hoy estas cifra corresponderían, a falta de confirmación oficial, a 6.880 €, 13.215 € y 21.470 € respectivamente.
¿Cómo se sitúan estos costos en relación a los anteriores L.U.C XPS?. Ya que precisamente abajo en su versión de acero, aunque todo tiene su explicación. Tomemos como referencia el L.U.C XPS 1860 Edition anunciado el año pasado: con un precio de venta de 8.290 €, es un 20% mayor a los 6.880 € del nuevo modelo. La distingue la podemos encontrar dentro suyo, puesto que pasó de usar el calibre L.U.C 96.03-L con micro rotor en oro de 22 quilates a implementar el L.U.C 96.50-L con el micro rotor fabricado en lo que sospecho que es tungsteno y una reserva de marcha inferior. Evidentemente todo tiene un precio, y Chopard ha considerado que resulta positivo rebajar un poco la calidad final de esta versión para lograr ofrecerlo a un precio bastante más competitivo que se candidatea como el nivel de entrada a los L.U.C,  lo dejan a un nivel impensable hace unos pocos años atrás.

 

Chopard L.U.C XPS – oro gris

Clásicamente lindo, sobrio, ultra-fino, cómodo, interesante, legibilidad impecable, acabados impecables, precisión certificada, carga automática por micro-rotor, dos barriletes, 58 horas mínimas de reserva de marcha… Si a este compendio de virtudes le sumamos una increíble relación calidad-precio que comienza abajo de los 7.000 €, comprenderéis porqué tenemos la posibilidad de asegurar sin temor a equivocarnos que Chopard pertence a las firmas que mejor están haciendo su trabajo.

P.D.: Si se deciden a crear una versión que mezcle la caja de acero con la esfera azul… por favor, vayan reservándome uno, gracias.

Más información: Chopard.es

 

La perfección de la distinción clásica Argentina por Service Argentina

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Omega Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch”

Omega Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch”

 

2017 es un año en el que coinciden tres aniversarios para el que, prácticamente con toda seguridad, sea el más popular de los agentes británicos de siempre. Exactamente, se cumple medio siglo de la película “Solo se vive dos veces”, 4 décadas de “La espía que me amó” y nada más y nada menos que veinte años del film “El mañana jamás muere”.

Estas tres películas tuvieron un común denominador: Bond lució el traje oficial de la marina de guerra. Como no podía ser de otro modo Omega, reloj oficial desde que en 1995 el agente 007 luciera por primera oportunidad en su muñeca un Seamaster en “GoldenEye”, ha amado explotar la posibilidad para publicar dos ediciones limitadas del reloj que ha bautizado como Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch”.

 

Seamaster de “GoldenEye” (1995)

Este guardatiempos fue anunciado en el transcurso de un acontecimiento celebrado el pasado 5 de julio en Londres – por supuesto – y que fue conducido por Raynald Aeschlimann, presidente y director ejecutivo de Omega, y Michael G. Wilson, productor de las películas de Bond.

El Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” toma forma bajo una caja de acero de 41 mm de diámetro y se basa en los colores blanco, azul y rojo de la Royal Navy, al tiempo que encajan con los que corresponden al nivel de Commander o Capitán de Fragata. El bisel es de cerámica azul con la escala de inmersión en Liquidmetal® y con el segmento correspondiente a los quince primeros minutos en caucho de color rojo.

El contraste del rojo y el azul del bisel con el blanco de la esfera resulta demasiado interesante, más sabiendo el acabado que muestra esta última debido al material en el que está construida y que no es otro que la cerámica blanca pulida. Las tres agujas que recorren el dial de este “Commander’s Watch” repiten los colores azul y rojo. El primero en las agujas esqueletizadas y facetadas de horas y minutos, y el segundo barnizado sobre la de segundos centrales cuyo contrapeso reproduce el logotipo 007 de la pistola. La nitidez en la recurrente distribución de las advertencias de los Seamaster se ve reforzada en esta ocasión por una combinación cromática difícil de hacer mejor desde el criterio de la legibilidad.

La última de las advertencias incluídas sobre la esfera de este Seamaster es el recurrente fechador por ventanilla de varios de los modelos de esta colección. Aunque en esta ocasión Omega lo usa también para añadir un guiño agregada a los colores del traje de la Marina Real Británica: números azules sobre fondo blanco. ¿Y el rojo? El rojo lo vamos a poder hallar únicamente en uno de los numerales del fechador. ¿Adivináis cuál? Sí, acertadamente, el 7.

El fondo de la caja monta un cristal de zafiro que deja al descubierto el calibre albergado, el Omega 2507, con un rotor que reproduce los galones de Commander de la Royal Navy. La correa primordial de este reloj es una NATO de poliamida cuyas bandas apelan, otra vez, a los colores que podemos encontrar en el resto de la parte, aunque sustituyendo el blanco por el gris. Me atrevería a decir que este cambio hay que a la obvia propensión que tiene el color blanco a ensuciarse frente a lo bien que el gris soporta este problema.

La caja donde se muestra el Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” reproduce el diseño de los estuches con los que se entregaban las medallas militares e tiene dentro, de forma agregada, un brazalete metálico en acero y una utilidad para hacer más simple el cambio de correas.

 

Más allá de que en todo el artículo les he hablado únicamente de la versión en caja de acero de este reloj y que se producirá en edición limitada a 7.007 piezas, existirá una segunda serie – limitada a únicamente 7 ejemplares – que tomará el oro amarillo como material de construcción de la caja. Bien, de hecho vuelvo a faltar a la realidad, puesto que durante este año se celebrará una subasta benéfica donde se ofrecerán al mejor postor tres modelos del “Commander’s Watch”: uno de los 7.007 en caja de acero – exactamente el que lucirá el número de serie #007 – uno de los tres que tienen dentro la serie en oro amarillo y, al final, una parte única en caja de oro blanco.

 

 

Omega Seamaster Diver 300M “Commander’s Watch” Argentina por Service Argentina

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LONGINES Vuelo rasante hacia los años

Vuelo rasante hacia los años 30 by ServicioTecnico.com

 

La firma de Saint Imier nos muestra una exclusiva referencia Heritage que recupera la estética de los relojes de aviador de los años 30, el Longines Avigation BigEye, caracterizado, además de por su inigualable legibilidad, por los dos enormes pulsadores cronográficos y un totalizador de minutos sobredimensionado.

Longines y la aeronáutica

La relación de Longines con el planeta de la aviación se remonta 100 años atrás; ya en 1919, la marca es nombrada proveedor oficial de la Federación Aeronáutica Internacional debido al avance de instrumentos de navegación de enorme precisión y de alta fiabilidad, cronometrando los récords revueltos por estos aventureros de los cielos, en especial a través del Director de Longines en USA, John P. V. Heinmuller. Ocho años más tarde, en 1927, el Comandante P. Van Horn Weems de la Armada estadounidense lleva a cabo el “Weems System of Navigation”, una sucesión de aparatos de navegación desde los cuales, con Longines, elabora un reloj de disco rotativo que facilita al usuario concordar la aguja de los segundos con una señal GMT, fundamental para la navegación: el Longines Weems Second-Setting Watch. En 1935 se registra una patente para este reloj.

 

Charles Lindbergh

También en 1927 sucedió una de las hazañas más destacables en la narración de la aeronáutica: Charles A. Lindbergh al atravesar el Atlántico Norte desde Nueva York hasta París, en solitario y sin escalas, pilotando su avión Spirit of Saint Louis. Lindbergh ideó un instrumento de navegación cuya realización le confía a Longines. Usado adjuntado con un sextante y un almanaque náutico, el reloj Lindbergh de Ángulo Horario, apoyado en el modelo Weems desarrollado en 1927, facilitó a los aviadores el cálculo de la longitud que, adjuntado con la latitud, les ofrecía su situación geográfica precisa.

Longines Avigation BigEye

Como correspondía al hecho de ser considerado un instrumento, la caja de la referencia original se encontraba fabricada en acero, el mismo material usado en esta reedición. Con 41 mm de diámetro, su acabado satinado general se complementa con un angosto bisel pulido, aunque ésta no es su primordial singularidad, una definición reservada para los sobredimensionados pulsadores cronográficos localizados en la carrura derecha a las 2 y 4 horas. Más “altos” que los comunes pulsadores, tenían la función de hacer más simple su uso a los pilotos inclusive si llevaban los gruesos guantes de piel para evadir el frío en altura.

 

Manteniendo la geometría abombada vintage, la esfera se nos enseña a través de un fuerte cristal de zafiro con régimen antirreflectante que se complementa con una posterior ciega grabada y una correa de piel envejecida de color marrón. El único “pero” se lo pongo a la hermeticidad, unos 3 bares (30 metros) que resultan un poco pocos en caso de querer usarlo en medio acuático.

 

Bajo una simple minutera perimetral, la esfera de fondo negro muestra numerales arábigos en las posiciones horarias, todos ellos recubiertos con Super-Luminova, precisamente dominados por las tres subesferas: pequeño segundero a las 9, totalizador de 12 horas a las 6, y totalizador de 30 minutos a las 3 horas. Exactamente, es este último elemento el que más nos llama la atención del reloj por su enorme tamaño, un 20% mayor a los otros dos, y es el que le otorga nombre: BigEye. Puede gustar o no, pero lo que no podéis denegar es que le adjudica una asimetría muy especial a la vez que discreta que lo distinguen de la multitud de referencias con características estéticas semejantes que logramos hallar en el mercado.

 

En el interior del Longines Avigation BigEye late el en la actualidad mejor mecanismo de Longines, el  calibre automático L688.2 (ETA A08.L01), un cronógrafo de rueda de pilares y embrague vertical con piñón oscilante. Con un diámetro de 13¼ líneas, vibra a 28’800 alternancias por hora y tiene una reserva de marcha de 54 horas.

 

Calibre L688-2

 

Vuelo rasante hacia los años 30 por Service Argentina

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Bell & Ross BR Vintage Bellytanker Argentina

Bell & Ross BR Vintage Bellytanker Argentina

 

Con una inspiración que se retroalimenta, a Bell & Ross le encanta llevar su pasión relojera al planeta de la agilidad máxima. Una muestra de ellos es su nuevo coche Bellytanker, que continúa la fenomenal línea de vehículos que lo preceden: la moto B-Rocket y el superdeportivo Aero GT, interpretados con los BR 01-94 y BR 03-90 B-Rocket, y los BR 03-92 y BR 03-94 AeroGT respectivamente. Relacionado con este nuevo coche, Bell & Ross ha publicado dos nuevos relojes, los BR V1-92 y BR V2-94 Bellytanker.

 

Bell & Ross BR Vintage Bellytanker

Originario de los años 40 y cincuenta, el término belly tank se refería al principio a los tanques de emergencia instalados en el vientre de los aviones de combate que les permitían prolongar el tiempo de vuelo, actuando como una pila de combustible portátil que podía desprenderse una vez vacío.
En el instante en que comenzó la Segunda Guerra Mundial, las carreras sobre los lagos de sal eran pasatiempos populares entre los fanáticos de la agilidad. Bill Burke fue uno de ellos antes de sumarse al ejército para pelear en la Segunda Guerra Mundial. Al ver la forma de los tanques de combustible de los aviones de combate, Burke recordó lo que otro piloto, Bob Rufi, había intentado antes de la guerra con la construcción de un coche de carreras con un cuerpo de manera semejante a su diseño fusiforme, por lo cual se le ocurrió la iniciativa de utilizarlos como carrocería.

 

Belly tank de un avión de caza americano (1943)

Cuando acabó el conflicto compró un pequeño tanque de ala de un P-51 Mustang por 35 dólares, encajándolo sobre un chasis y  alimentándolo con un fuerte motor V8 delantero para convertirlo en un coche de carreras con la capacidad de competir en las pruebas de agilidad organizadas en los enormes salares del oeste americano, como el mítico Salt Lake de Bonneville, Utah. Sin darse cuenta, había desarrollado el primer Bellytanker de todo el mundo. Bill Burke continuó construyendo vehículos basados en los tanques más enormes de un avión más rápido, el Lockheed P-38. Esta ediciones posteriores son los modelos en que Bell & Ross se ha apoyado para diseñar su vehículo, situando el motor en la parte de atrás del tanque.

 

Primer Bellytanker fabricado por Burke en 1946

Como hemos dicho, el Bellytanker no viene solo, puesto que Bell & Ross  ha desarrollado los BR V1-92 Bellytanker y BR V2-94 Bellytanker. Los colores seleccionados para el primero de ellos evocan la paleta cromática del bólido: el cobrizo metálico de la esfera reproduce el tono de las llantas, mientras el negro usado en la línea de la escala de minutos recuerda la nariz del vehículo. Por último, el acero de la caja, cantidades, índices y agujas rinde homenaje al metalizado gris de la carrocería.

La novedosa colección Bellytanker adopta la caja redonda de los Vintage presentados en la pasada feria de Baselworld en sus dos ediciones, un tres agujas y un cronógrafo. Respecto al primero cabe resaltar que Bell & Ross eligió por la más grande discreción y distinción de los 38,50 mm del BR V1-92 frente a los más de deportes 41 mm del BR V2-92. Su caja de acero pulido y satinado acoge una esfera de color cobre con cantidades e índices metálicos aplicados situados sobre un anillo negro perimetral que tiene dentro la escala de segundos. ámbas manecillas de tipo bastón de horas y minutos están facetadas y llevan aplicación de material luminiscente, mientras la delicada trotadora central recurre a un contrapeso triangular que nos recuerda la forma de avión. Por último, la pequeña ventana redonda de fecha está en su posición recurrente a las 4:30.
En su interior late el calibre automático BR-CAL.302 (ETA 2892). Con un precio de 2.300 €, el Bell & Ross BR V1-92 Bellytanker se distribución con una correa de cuero marrón.

 

Bell & Ross BR V1-92 Bellytanker

Por su lado, el cronógrafo se da como la versión más deportiva. Con una esfera del mismo tono cobrizo se disponen dos subdiales negros que corresponden a los totalizador de 30 minutos a las nueve y pequeño segundero a las 3 horas, un color que se reitera en el anillo de la escala. Pero la primordial novedad de esta versión es el bisel taquimétrico, que por primera oportunidad en la colección Vintage V está llevado a cabo en acero. Acompañado con los pulsadores roscados y los protectores de corona, el bisel de acero y la esfera cobriza constituyen un grupo muy coherente que no sé si se hubiera conseguido de haber establecido el bisel con aro de aluminio negro del primigenio BR V2-94 Black Steel.

 

Bell & Ross BR V2-94 Bellytanker

Brindado también con una correa de cuero marrón, la preferible versión es la que recurre a un brazalete metálico, tanto por su estética como por la polivalencia que éste le da, habilitando a su dueño a poder explotar su hermeticidad de 100 metros. Además, la distingue entre las dos configuraciones es bien poca: 3.990 € con correa de cuero frente a los 4.300 € con armis de acero.

 

Bell & Ross BR V2-94 Bellytanker

Más información en Bell & Ross.com.

 

Bell & Ross BR Vintage Bellytanker Argentina por Service Argentina

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